Trágico choque de trenes en Adamuz deja 39 muertos y revela un accidente “extraño” en una vía recién renovada
El descarrilamiento de dos trenes ocurrido en la noche del pasado 18 de enero en la localidad cordobesa de Adamuz, en el sur de España, se ha convertido en uno de los siniestros ferroviarios más graves registrados en Europa en lo que va del siglo. El accidente ha dejado, hasta el momento, al menos 39 personas fallecidas y más de un centenar de heridos.
Cómo ocurrió el accidente
Según los primeros avances de la investigación, un tren del operador privado Iryo, que cubría la ruta Málaga–Madrid con alrededor de 300 personas a bordo, descarriló parcialmente. En concreto, los últimos vagones del convoy salieron de la vía y quedaron invadiendo el trazado contrario.
Minutos después, un tren de la compañía pública Renfe, que viajaba desde Madrid hacia Huelva con 184 pasajeros, colisionó contra esos vagones.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, explicó que “la cabecera del tren que circulaba de Madrid a Huelva ha impactado con uno o varios de esos coches que se habían cruzado”. El choque fue de tal magnitud que los dos primeros vagones del tren Madrid–Huelva también descarrilaron.
Un accidente “extraño”
Puente calificó el siniestro como “tremendamente extraño”, subrayando que tanto el material rodante como la infraestructura eran recientes. Según detalló, el tren tenía menos de cuatro años de antigüedad y la vía había sido completamente renovada, con una inversión cercana a los 700 millones de euros. Además, en mayo del año pasado concluyeron los trabajos de sustitución de cambios y desvíos.
“El accidente ha sorprendido a todos los expertos en materia ferroviaria”, afirmó el ministro.
Posibles causas
Por su parte, el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, señaló que el error humano está prácticamente descartado, y apuntó a un posible fallo del material móvil o de la infraestructura. También describió el siniestro como ocurrido en circunstancias extrañas.
Fernández Heredia explicó que el accidente se produjo en un tramo recto, con una velocidad máxima permitida de 250 km/h. En el momento del choque, uno de los trenes circulaba a 205 km/h y el otro a 210 km/h, por lo que no se trató de un exceso de velocidad. Asimismo, destacó que la vía está equipada con el sistema de seguridad LZB, diseñado para evitar errores humanos, y que recientemente había sido objeto de una renovación integral de la plataforma y la infraestructura.

